EL PALESTINO…M.Shahin .
 
     I
 
     ¿Recuerdas, Mahmoud?
     ¿Cómo asalté tu taller en el souq de Damasco?
     Como siempre asalto la vida:
     a golpes de un deseo transeúnte de esperanzas.
     ¿Y cómo tus ojos me asaltaron el alma?
     A golpes de un desierto transeúnte de silencios.
     ¿Lo recuerdas, Mahmoud?
 
     ¿Y que coloreabas la orografía de tu país rehecho a canciones rotas?
     ¿Y que querías verterlas sobre la memoria infiel del mundo?
     ¿Sobre la memoria de los que se exilian los unos de los otros?
     ¿Lo recuerdas ya?
 
II
 
Y con un punteo sordo te llegan desde la oscuridad del tiempo
las manos tímidas de la madre en la exaltación del pan
y los brazos firmes del padre en el corazón de las plegarias
y las piernas de los hermanos emparejándose a oleadas violeta
y los revoloteos de jazmín tierno en los pies de las hermanas.
 
Y también el primer relámpago de primavera
y las primeras sombras del verano a mediodía
y las primeras bombas
y el primer miedo
y también el primer tren del exilio.
 
Y las calles camino de la escuela,
atrás definitivamente.
Y el árbol de la plaza enfrente de casa
y las rosas de te enredándose por el dintel de la puerta
y tus piernecillas camino arriba de la valla huyendo de la chiquillería
y los genios benévolos de la noche bordando sobre ti con hilos de cuentos,
tejedores infatigables, bien que lo sabes, de Las mil y una noches.
 
¿Lo vas recordando ya todo, Mahmoud?
 
III
 
¿Y recuerdas que me senté (finalmente) a tu lado?
¿Y que te preguntaba?
¿Y que quería saber?
¿Y que me contestabas aun inocente
a golpes de mano sobre el papel,
a golpes de ojos deshabitados? 
 
¿Recuerdas
cuando descansé de las palabras sobre la soledad de tus labios?
Siempre viajeros remotos de la cólera,
siempre fustigando el miedo,
siempre desterrando caravanas por rutas de locura.
 
¿Y que más tarde mis dedos licuaron en la noche el desasosiego de tu cuerpo?
¿Y que entre mis caderas tumbaste toda la pena?
¿Recuerdas, Mahmoud?
 
¿Y que también en la noche husmeé en tu piel la piel de todos los exiliados?
¿Y en el desorden de tus lágrimas las lágrimas de todos los exiliados?
¿Y en la espuma de tu rostro derrotado el rostro de todos los exiliados?
¿Y que mientras dormías pulsé a recuerdos tu orografía coloreada?
¿Lo recuerdas todo, Mahmoud?
 
IV
 
Te dejo palabras amigas dibujadas sobre el mapa.
Palabras de extranjera como tú,
forastera de tu pueblo,
forastero tú de mi pueblo.
Llévalas a los tuyos,
llévalas a tu país,
a sus brisas azules,
a sus piedras negras,
a sus lirios.
 
A su desierto, que siempre te acompaña,
al desierto que compartimos todos los exiliados los unos de los otros,
al desierto definitivo,
     al que vaciará a golpes de arena la memoria infiel del mundo.

Pepa Ubeda 

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